La artista sanluiseña Alejandra Baudino inauguró su exposición en el Centro Cultural de San Francisco, en un encuentro mágico entre el presente creativo y la memoria histórica.
El sábado 13 de septiembre, mientras San Francisco del Monte de Oro se preparaba para conmemorar los 25 años del fallecimiento de María Asunción “Asunta” Manca de Heredia, algo hermoso sucedía en la sala que lleva su nombre: se abría una nueva ventana al arte, una nueva conversación entre el color y el alma.
Un diálogo entre generaciones
La muestra “Vibrando en colores” de Alejandra Baudino no podría haber encontrado un escenario más perfecto. En la sala “María Asunción Asunta Manca de Heredia” del Centro Cultural ahora vibran 18 obras que parecen susurrar los mismos secretos que Asunta compartía con sus alumnos: que el arte es vida, que el color es emoción pura, que la naturaleza siempre tiene algo que decirnos.
La coincidencia no parece casualidad. Mientras recordamos a quien supo capturar la esencia del valle con sus acuarelas transparentes, Alejandra Baudino propone una nueva mirada, una nueva forma de hacer vibrar los colores que tanto amó la maestra.
Naturaleza y geometría: un universo de sensaciones
Baudino invita a sumergirse en un mundo donde lo figurativo y lo abstracto danzan juntos, donde cada pincelada es un latido, cada tonalidad una caricia al alma. Sus 18 obras configuran un universo particular donde la naturaleza –esa misma que inspiró a Asunta durante cinco décadas– vuelve a ser protagonista, pero vista desde una perspectiva contemporánea, fresca, vibrante.
Las flores de Baudino no son solo flores: son interpretaciones cargadas de energía, explosiones de color que transmiten vida. Cada una tiene su propia personalidad, su propio lenguaje, su propia forma de comunicarse con quien se detiene a contemplarlas. Y cuando la artista se adentra en lo abstracto, cada tono se convierte en pura emoción, en sensación que transforma, en un diálogo silencioso pero profundo que busca tocar lo más íntimo del observador.
El legado que continúa
Hay algo profundamente simbólico en que esta exposición se desarrolle hasta el 4 de octubre en el mismo pueblo donde Asunta enseñó que el arte no tiene edad, que los colores no entienden de fronteras, que la creatividad es un don que debe compartirse. La entrada libre y gratuita de la muestra parece seguir el mismo espíritu generoso de quien durante años enseñó su talento.
Alejandra Baudino, con su propuesta de “movimiento, alegría y vitalidad”, demuestra que el arte en San Francisco del Monte de Oro sigue vivo, sigue evolucionando, sigue buscando nuevas formas de emocionar y conectar. Sus composiciones celebran “la fuerza expresiva de lo simple y lo esencial”, una filosofía que Asunta habría aplaudido con esa sonrisa que todos recuerdan.
Una invitación a vibrar
“Vibrando en colores” es más que una exposición: es una invitación a sentir, a dejarse llevar por la magia del color, a descubrir que en cada obra hay un universo esperando ser explorado. Es la prueba de que el arte tiene la capacidad única de transformar espacios y corazones, de crear puentes entre el pasado y el presente, entre la memoria y la innovación.
En la sala que honra a Asunta Manca de Heredia, Alejandra Baudino ha encontrado el escenario perfecto para que sus colores vibren con la misma pasión que una vez animó a la gran maestra del valle. Y así, el círculo se cierra y se abre al mismo tiempo: el arte continúa, evoluciona, vibra.
La muestra puede visitarse hasta el 4 de octubre en el Centro Cultural de San Francisco del Monte de Oro, con entrada libre y gratuita. Un encuentro imperdible entre el presente creativo y el legado eterno del arte puntando.













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