- Fidela Estorne, de Luján
- Francisca Agüero de Pampa Grande, residente en Luján
- Catalina Jofré de Ramírez, de San Francisco del Monte de Oro (quien nos dejó hace un par de años)
El tejido nos emite a noches y días, especialmente más noches que días. Resuena en la figura de Penélope, quien teje y desteje en la maravillosa metáfora narrada por Homero en la Odisea.
Tejer es tramar y tramar es narrar.
El arte de tejer la lana, en estos casos hilada por las propias manos de las tejedoras, teñida con vegetales nativos, conocimiento ancestral transmitido de generación en generación y enriquecidoa través de la experiencia misma, la praxis creativa; carga un cúmulo de vías separadas:el color, la textura, el grosor, el tamaño, la función de la prenda, que justamente se unen, convergen, suspiran junto a la tejedora en noches cerradas o por igual en noches de luna llena, quien castiga el sueño yamanece tejiendo.
A pesar de las distintas tareas domésticas rurales que demandan esfuerzo físico y conocimiento, el arte de tejer trasciende esos quehaceres cotidianos. Se expresa, se vive, se transmite y se practica a lo largo del tiempo, viajando de generación en generación.
Este arte encierra en sus fibras secretos, batallas perdidas, lágrimas amargas, alegrías personales, esperanza, ilusión y dicha. Saber tejer es, en última instancia, saber vivir. Estas mujeres, con sus manos habilidosas, han tejido no solo prendas, sino también las historias de sus vidas y de su tierra, contribuyendo a preservar la identidad y la riqueza cultural del Norte Puntano.
Fidela Estorne, de Luján
Mi encuentro con Fidela ocurrió en Semana Santa de 2022, durante mi primer viaje a Luján, San Luis, después de la pandemia. Yo ya conocía este bello pueblo y vine a ver si me podía mudar acá, como finalmente sucedió
Al llegar pasé por la Oficina de Turismo. En dicho local había una pequeña exposición de trabajos realizados por artesanos y artesanas del pueblo. Al ver algunas fajas tejidas al telar con hermosos motivos y combinación de colores de forma armoniosa y alegre, pedí me contactaran con la autora.
Fidela Estorne es maestra de tejido en telar de pala, este es un oficio antiguo de la región cuyana. Nos viene a la memoria la madre de Sarmiento, allá en San Juan, junto a la parra, la eterna Doña Paula Albarracín.
Mi abuela, de Villa Larca, del Departamento de Chacabuco, Doña Marta Funes fue también una tejedora reconocida por la belleza de sus trabajos, elladespertó en mí el amor a esa labor y a quienes ejecutan ese arte.
Fidela, hermosa señora, amable y generosa. Una gran tejedora, maestra de maestras. Sus trabajos expuestos, a la venta en el local de turismo de Luján poseen una notable elaboración.
Francisca Agüero, de Pampa Grande, residente en Luján:

Tras mudarme a Luján en julio de 2022, en marzo del año siguiente tuve el privilegio de entrevistar a Francisca Paca Agüero, una artesana del telar con 82 años de sabiduría y talento.
Su infancia la vivió en Pampa Grande, en las afueras de Lujan. Luego se casó, tuvo cinco hijos, una mujerycuatro varones.
Cuando la visite, la encontré en su casa arbolada , al borde del canal, acompañada por sus nietos pequeños.
Cuando le pregunté cómo fue que aprendió a tejer al telar me dijo que en su infancia todas las mujeres donde ella vivía en el campo, tejían, hilaban, teñían y hasta esquilaban.
Sus obras, caracterizadas por una elegancia y alegría innatas, hablan de un talento excepcional para combinar formas y colores, habiendo sido reconocida tanto a nivel nacional como internacional.
Sin embargo yo veo en sus obras un notable talento para dibujar , para combinar formas y colores. Sus tejidos son elegantes, alegres y majestuosos.
Doña Paca Agüero tiene en su haber una trayectoria luminosa. Sus trabajos sehan expuesto a nivel provincial, nacional e internacional.
Ella ha tejido mantas, caminos de mesa, fajas, carretillas, etc.
Un orgullo para Luján, para la provincia y para Argentina. Una artista telera con tanta creatividad en extensísima producción a lo largo de toda su vida.
Ha recibido premios a nivel provincial, nacional y en el extranjero. Varias veces premiada en Francia y Alemania.¡Maravillosa! Un privilegio haberla conocido y entrevistado. Pasamos una hermosa tarde.
Catalina Jofré de Ramírez, de San Francisco del Monte de Oro:
El 9 de julio de 2007, durante una visita a San Francisco del Monte de Oro, conocí a Catalina. Ese día, mientras la nieve cubría varias provincias, incluido Buenos Aires, su arte y su historia calentaron mi alma.
Era esa la primera vez que iba a ese lugar tan emblemático de la educación pública. Llevaba en la memoria la biografía de Sarmiento, que a todos nos contaron, a mi generación al menos. Una faceta de esa historia, me lllevaba a mi abuela materna y sus tejidos al telar. Cómo doña Paula Albarracín en San Juan, mi abuela doña Martha Funes en Villa Larca , con sus tramas organizaba la economía familiar.
Una profesora de geografía, con la que tomé un curso en esos años, me había dicho: El espacio no es un lugar y el lenguaje es territorio.
Ese 9 de Julio en San Francisco del Monte de Oro, luego de las visitas a los lugares históricos pregunté a alguien que me saludó al pasar si conocía a alguna señora que tejiera al telar. Así fue como pasé toda esa tarde con doña Catalina Jofré de Ramírez, a quien le compré, además una lana con la que mi sobrina me tejió una bufanda de alta montaña.
El año pasado, creo que en septiembre, desandé el camino de ese día y dentro de mi lo volví a recorrer. Llegué a la casa de su hija, le llevé las fotos de su mamá, las que yo le saque ese día tan frio. Ella ya partió. La emoción surcó el aire, estuvimos muy cerca, sin conocernos, nos entendimos en un espacio que no es un lugar.
La trama de la vida
El tejido, en estas tierras, va más allá de las noches dedicadas a la labor, evocando la figura de Penélope, quien tejía esperando a Ulises. Pero aquí, en el Norte Puntano, tejer se convierte en un acto de narrar, de compartir secretos, batallas, lágrimas y alegrías. Estas mujeres, con su habilidad y su amor por el arte, nos enseñan que tejer es, en esencia, tramar la vida misma.
Cada hebra, cada color, cada textura que nace de sus manos, lleva consigo un pedazo de su alma, una historia, una enseñanza. En sus obras, Fidela, Francisca y Catalina, nos recuerdan la importancia de mantener vivas nuestras raíces, de honrar nuestra historia y de celebrar la belleza de la creación humana.
Mercedes Centena es Lic. en Sociología (UNLP), está afincada en Luján desde el año 2022.
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