Más de 20 delegaciones de folklore llegadas desde distintos puntos de la provincia y del país participaron de la decimosegunda edición del festival, organizado por la Academia La Estación Danza bajo la dirección del profesor Emilio Amaya. La intendente Antonella Macías y parte de su gabinete estuvieron presentes en el Club Unión Quinense.
El sábado, Quines volvió a convertirse en el gran punto de encuentro de la danza folclórica de la región. En el Club Unión Quinense se desarrolló una nueva edición del Quines Danza, uno de los eventos más convocantes de la localidad, que este año llegó a su decimosegunda edición y que, como cada julio, transformó al pueblo en una fiesta que se vivió de punta a punta durante toda la jornada.
El festival, organizado por la Academia La Estación Danza bajo la dirección del profesor Emilio Amaya, reunió a más de 20 delegaciones de folklore provenientes de distintos puntos del país, con academias llegadas desde Unquillo, Villa Dolores, San Luis Capital, Naschel, La Toma, Santa Rosa, entre otras localidades. Sobre el escenario del Club Unión Quinense se lucieron, entre otras, las delegaciones Retoños de Mi Tierra, Instituto Martín Fierro, Fogón Gaucho, Academia Alma Folklórica, Agrupación Folklórica La Arocena, Sendero de Luz, Ballet Chancai, Unidos por la Danza, Tierra de Olivo, Conjunto de Danzas Folklóricas Esencia Cuyana, Sueños de Fortuna, Amanecer Gaucho, Taller Municipal Estampas Naschelenses, Abriendo Surcos, Alma Gaucha, Ballet Tupak, Al Son del Folklore, Academia Tierra Puntana, Academia Estirpe Gaucha, Ballet Raíces del Fuego y Ballet Tierra y Danza.
La intendente de Quines, Antonella Macías, estuvo presente en el evento junto a sus secretarios Valeria Brito, Rafael Lopez y José Manuel Arce Durán, acompañando a las delegaciones y a las familias que, una vez más, hicieron de Quines Danza una cita ineludible del calendario cultural de la zona. Desde el municipio destacaron el trabajo del profesor Emilio Amaya y de todo el equipo de La Estación Danza, felicitando “la excelente organización” y “la cálida atención brindada” a lo largo de la jornada, y resaltaron que el festival “se ha consolidado como una hermosa tradición de convocatoria masiva, donde el amor por nuestras raíces, la música y el folklore se viven con pasión en cada presentación”.
“No siempre el camino es fácil, pero cuando existe una familia como La Estación Danza, cualquier obstáculo vale la pena. Mientras algunos hablan, nosotros seguimos trabajando, creciendo y construyendo cultura”, expresó Emilio Amaya al agradecer a quienes hicieron posible esta nueva edición: a los profesores, colaboradores y familias, y en especial a sus propios bailarines, sobre quienes remarcó: “verlos en el escenario fue un orgullo inmenso, cada cuadro reflejó el esfuerzo, la dedicación y el amor que sienten por la danza”.
El profesor también tuvo palabras para quienes acompañan el proyecto desde sus inicios: autoridades, comerciantes y vecinos que, según señaló, sostienen y creen en el trabajo de la Estación Danza desde hace 15 años, un respaldo que —remarcó— es parte fundamental de que el festival siga creciendo edición tras edición.
Con la impronta que lo caracteriza desde su primera edición, Quines Danza volvió a demostrar por qué es, cada año, uno de los eventos que más moviliza a la localidad: familias enteras, bailarines de distintas generaciones y visitantes de otras localidades compartiendo, una vez más, una jornada a puro folklore, tradición y orgullo por las raíces.














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