Hace algunos años, “jugar como niña” pretendía ser un insulto. En pleno 2022, gracias a Francesca, a Bianca, a Débora, a Norma, a las voleybolistas de Luján Voley, a las basquetbolistas del APBQ y a tantas otras conocidas y anónimas, “jugar como niña” en el departamento Ayacucho es un halago.
No creo que haya pequeño o pequeña -sin importar el género- que no sueñe con ser campeón del mundo en el deporte que practique, emulando a la padelista quinense Francesca Floriani; que no desee andar de podio en podio como la ciclista sanfrancisqueña Bianca Tempestini; correr como el viento como la gran maratonista de Leandro N. Alem Débora Alcaraz; pelear como la campeona argentina de Kickboxing; Norma Chacon; o tener el talento, el aguante y el espíritu de equipo de las voleybolistas de Luján o las basquetbolistas de Quines.
El deporte, en el norte puntano, hace un tiempo dejó de ser cosa de hombres.
La del deporte femenino es la historia de una lucha. A lo largo de los siglos, las mujeres han tenido que abrirse paso en contra de los prejuicios y las trabas que les ponía una sociedad que creía que ellas no podían, o no debían, hacer deporte.
Aún queda mucho camino por recorrer para que el deporte femenino se equipare al masculino. El peso de siglos de discriminación aún se hace notar.
Sin embargo, gracias a la lucha de muchas mujeres a lo largo de los siglos, hoy en día se considera normal en la mayoría de países que ellas participen en competiciones profesionales o hagan deporte como aficionadas.
En el Norte Puntano, cada fin de semana nos toca escribir sobre los logros de Ellas. Quebrando saques, rompiendo records, ganando tie-breaks, metiendo triples salvadores, knockouts técnicos..
En los Juegos Olímpicos de la Antigua Grecia, que se celebraban hace más de dos mil años, solo podían participar los hombres. Las mujeres casadas tenían prohibida la entrada, mientras que las solteras únicamente podían participar como espectadoras.
En Europa, a lo largo de la Edad Media, no estaba bien visto que las mujeres se entretuvieran con tareas físicas, por eso su participación en las competiciones deportivas fue prácticamente nula. Solo las mujeres de clase alta, en algunos casos, practicaban la hípica o la caza.
El deporte moderno se fue desarrollando a lo largo del siglo XIX. En 1896 se organizaron las primeras Olimpiadas modernas, aunque en aquella ocasión tampoco participaron mujeres, y en las siguientes ediciones fueron muy pocas.
El Comité Olímpico Internacional (COI), la institución organizadora de los Juegos, rechazaba que la mujeres participaran en muchas competiciones (como el atletismo) porque consideraba que no eran adecuadas para ellas.
Actualmente el deporte femenino está cada vez más normalizado en sociedad y hay algunas deportistas mundialmente famosas.
Sin embargo, el deporte femenino aún está a mucha distancia del deporte masculino en relevancia, salarios o número de personas que lo practican. Hay que realizar un gran esfuerzo para conseguir la igualdad entre géneros también en este ámbito.
Las luchas feministas deben visibilizar la cuestión del deporte y el género.
Los pequeños, medianos y grandes sponsors, los comercios, las empresas, los municipios, los políticos no deben dudar al momento de sponsorear fuertemente a las deportistas mujeres del departamento Ayacucho. No igual, si no invertir en ellas más que en los hombres. Porque ellas siguen realizando la mayor parte del trabajo no remunerado en una cultura machista y no cuentan con el mismo tiempo que los hombres para practicar deporte.
Desde nuestro portal, nuestro humilde aporte es mostrar lo que la mayoría de los medios hegemónicos no muestra: que las mujeres son brillantes haciendo deporte. Porque creemos que para que las futuras generaciones se ganen su espacio en el deporte es necesario crear referentes femeninos, y el problema es que muchas veces estuvieron invisibilizadas.
Hoy es imposible tapar el sol con el dedo. Porque brillan cada fin de semana. Porque es el tiempo de ellas. Más visibles que nunca. Francesca Floriani, Bianca Tempestini, Débora Alcaraz, Pierina Zárate, Natalia Olguín, Norma Chacón, María Laura Bales, Analuz Garciarena Moll, Silvia Agüero, Micaela Luján, Gilda Marín, Estefanía Pavoni, Natalia Gatica, Tatiana Brito, Yamilé Albornoz, Ada Gómez Saavedra, las chicas del APBQ, las guerreras de Luján Voley, y tantos otros nombres que por cuestión de espacio no aparecen en este listado.
Si en el departamento Ayacucho todos seguimos “jugando como chicas”, tenemos el futuro asegurado…




















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