El intendente de Villa Dolores, Maximiliano Rivarola, distinguió a los pediatras María Teresa “Teresita” Leal y Jorge Arnaldo Leal por su extensa trayectoria dedicada al cuidado de niños y niñas de la región.
En un acto cargado de reconocimiento y emoción, el intendente de Villa Dolores, Maximiliano Rivarola, homenajeó a los hermanos pediatras María Teresa “Teresita” Leal y Jorge Arnaldo Leal, destacando su aporte durante décadas al cuidado de la salud infantil en la ciudad y en toda la región.
Durante la ceremonia se puso en valor la huella que ambos profesionales dejaron a lo largo de su extensa carrera en el sistema sanitario local, acompañando a innumerables familias y participando en distintas etapas de la atención pediátrica.
María Teresa “Teresita” Leal inició su camino en la medicina hacia fines de la década de 1970. Tras formarse como pediatra, continuó su especialización en neonatología, ámbito en el que desarrolló gran parte de su labor profesional. Durante años trabajó en la atención de recién nacidos y en el seguimiento de la salud infantil, acompañando a numerosas familias.
Por su parte, su hermano, Jorge Arnaldo Leal, acumula más de medio siglo dedicado a la pediatría. A lo largo de más de 50 años de ejercicio médico acompañó a generaciones de niños y niñas de Villa Dolores y localidades cercanas, convirtiéndose en una figura profundamente reconocida dentro del ámbito de la salud infantil.
El reconocimiento impulsado por el municipio buscó destacar la vocación, la responsabilidad y el compromiso que ambos profesionales sostuvieron a lo largo de su trayectoria, valores que marcaron su tarea cotidiana en la atención de pacientes.
La historia de los doctores Leal también está ligada al norte puntano. Durante décadas, cientos de familias de esa región viajaron hasta Villa Dolores para atender a sus hijos con ellos. Habitantes de Quines, Luján y Candelaria recorrieron durante años los más de 60 kilómetros que separan estas localidades para llevar a sus pequeños a la consulta pediátrica, consolidando un vínculo de confianza que atravesó generaciones.
De esta manera, el homenaje no solo puso en valor la trayectoria profesional de los médicos, sino también la profunda huella humana que dejaron en miles de familias de toda la región.















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