El 17 de febrero de 1888 asumía como gobernador de la provincia el dirigente nacido en San Francisco del Monte de Oro. Su gestión se destacó por el superávit fiscal, la creación del Banco Provincia y una fuerte impronta de desarrollo institucional y productivo.
Un día como hoy, 17 de febrero, pero de 1888, asumía la gobernación de San Luis el sanfrancisqueño Mauricio Orellano, convirtiéndose en el 54° mandatario provincial y dejando una huella profunda en la organización económica e institucional del territorio.
Nacido en San Francisco del Monte de Oro, Orellano fue hacendado, administrador, político y empresario. Primero ocupó el cargo en forma interina desde el 17 de febrero de 1888 y luego como gobernador propietario desde el 29 de abril de ese año hasta el 7 de mayo de 1891. Durante su gestión designó como ministros a Benigno Rodríguez Jurado y al profesor Adeodato Berrondo.
Su gobierno se caracterizó por un marcado impulso al progreso económico. Logró el mejoramiento financiero de la provincia y administró con tal eficiencia los fondos públicos que los ejercicios cerraron con superávit, algo excepcional para la época. Ese orden permitió que, tras muchos años, San Luis alcanzara autonomía económica.
Entre sus obras más relevantes se encuentra la creación, el 14 de noviembre de 1889, del Banco de la Provincia de San Luis, incorporado luego a la Ley de Bancos Garantidos por decreto nacional. También puso en vigencia la Ley de Matrimonio Civil (1 de abril de 1889), organizó el Registro Civil y sancionó el Código Rural y el Código de Policía Urbana y Rural, redactados por el Dr. Celestino Jofré.
En materia de infraestructura, impulsó leyes para la construcción y explotación del ferrocarril provincial que uniría Villa Mercedes con Villa Dolores (Córdoba) y San Luis con Quines; promovió líneas de tranvías “a sangre o vapor”; avanzó en obras de agua corriente y alumbrado eléctrico en la capital; y dio continuidad a trabajos de irrigación en Villa Mercedes, Santa Rosa del Conlara, Renca y Merlo.
Además, promovió la pavimentación de calles, la construcción de un boulevard en la ciudad de San Luis, la terminación de la Iglesia Catedral y la creación del Departamento de Higiene. En 1889 se estableció también una escuela dominical destinada a mujeres trabajadoras.
Su mandato atravesó la crisis política nacional de 1890, cuando estalló la revolución radical en Buenos Aires, aunque los acontecimientos no afectaron de manera directa a la provincia.
Algunos autores describen su gestión como una “lírica expresión del pensamiento” de un gobernador bueno, generoso y sencillo, que combinó visión de progreso con prudencia administrativa.
A más de un siglo de aquella asunción, su figura sigue presente en la memoria institucional de la provincia. En la actualidad, la Escuela Nº 206 de La Bajada, en el departamento Coronel Pringles, lleva su nombre, recordando a aquel sanfrancisqueño que gobernó con equilibrio fiscal, impulso modernizador y vocación de servicio.

















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