Sacerdote, educador, impulsor del deporte y ciudadano ilustre, dedicó más de medio siglo al servicio de la comunidad. Su legado permanece vivo en la educación, la fe y la identidad quinense.
Este 15 de junio se cumplen 103 años del nacimiento de Monseñor Juan Valerio Ogrín, una de las personalidades más influyentes en la historia de Quines, cuya obra trascendió el ámbito religioso para dejar una profunda huella en la educación, la cultura, el deporte y la vida social de la localidad.
Nacido el 15 de junio de 1923 en Ljubljana, Eslovenia, llegó a la Argentina en 1945 junto a su madre y su hermano Antonio. Tras completar sus estudios eclesiásticos en San Luis, fue ordenado sacerdote en 1950 e inició una intensa labor pastoral que lo llevó a desempeñarse en distintas parroquias de la provincia.
Su vínculo con Quines comenzó en 1952 y se extendería durante más de medio siglo. Además de su tarea evangelizadora, asumió el desafío de ampliar las oportunidades educativas para los jóvenes de la región. Con esa convicción, el 23 de abril de 1962 fundó junto a su hermano la sección secundaria del Instituto San José, institución que con el paso de los años se convertiría en uno de los pilares educativos del norte puntano.
Durante 39 años ejerció como rector del establecimiento y posteriormente se desempeñó como representante legal. Generaciones de alumnos pasaron por sus aulas y fueron testigos de una obra educativa que continúa vigente hasta la actualidad.
Los historiadores locales coinciden en destacar su capacidad de liderazgo y gestión. El profesor Manuel Ybañez lo definió como un hombre de gran talento, visión y capacidad organizativa, capaz de transformar proyectos en realidades mediante una combinación de fe, trabajo y perseverancia.
Aunque su legado educativo es inmenso, Ogrín siempre sostuvo que su verdadera vocación era el sacerdocio. En una entrevista concedida en el año 2000 al desaparecido periódico La Pulga, expresó: “Muchas personas alaban la fundación y mi trabajo en el Instituto Educativo San José. Sin embargo, personalmente prefiero ser sacerdote más que educacionista”.
Su influencia también alcanzó al deporte y la cultura. Fue el creador de las tradicionales Olimpiadas Llanura Norte, promovió numerosas actividades recreativas para los jóvenes y dedicó incontables horas a la música, dirigiendo el coro del Instituto San José. Actualmente, el polideportivo de la institución lleva su nombre.
El reconocimiento de la comunidad llegó formalmente el 15 de junio de 2007, cuando al cumplir 84 años fue declarado Ciudadano Ilustre de Quines por el Honorable Concejo Deliberante, mediante una iniciativa presentada por el entonces concejal Marcelo de Dío y aprobada por unanimidad.
Monseñor Juan Ogrín falleció el 19 de septiembre de 2008 en Quines, pero su legado continúa presente en cada rincón de la comunidad. Su obra educativa, su compromiso con la fe, su impulso a la cultura y al deporte, y su permanente preocupación por el bienestar de los vecinos lo convirtieron en una figura fundamental para comprender la historia contemporánea de la localidad.
A 103 años de su nacimiento, Quines recuerda con gratitud a quien fue sacerdote, educador, gestor, promotor cultural y, sobre todo, un hombre que dedicó su vida al servicio de su pueblo.















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