El Instituto San José de Quines cumple hoy, 23 de abril, un nuevo aniversario y lo celebra con emoción, memoria y comunidad. Una historia que se sigue escribiendo en cada aula, en cada recreo y en cada generación que pasa por el “Cole”.
Este 23 de abril, el Instituto San José cumple 64 años. Y no es solo una cifra: es una historia que respira en sus pasillos, que late en sus aulas y que vive en cada alumno que alguna vez dijo “yo soy del San José”.
Fundado en 1962 por los hermanos Juan y Antonio Ogrín junto a un grupo de soñadores, el colegio nació como una semilla en la esquina de San Martín y Sarmiento. Una semilla que creció fuerte, abrazada por la fe, el esfuerzo y el compromiso de toda una comunidad. Desde entonces, el San José se transformó en un faro educativo del norte puntano, abarcando todos los niveles: inicial, primario, secundario y superior.
Pero hay algo que no cambió nunca. Ese espíritu. Esa identidad. Ese himno que todavía resuena: “Aquí los alumnos… del nuevo colegio, San José”. Ya no es nuevo, claro. Pero sigue siendo joven en lo esencial: en la esperanza, en los valores, en la forma de educar con el corazón.
Hoy, el aniversario se vivirá con la mística de siempre. Habrá acto conmemorativo, clases en las primeras horas y uno de los momentos más esperados por los estudiantes: la presentación del nombre y la bandera de la prepromo, ese rito que marca el pulso de cada generación. También habrá tortas, juegos y actividades lúdicas, porque el San José sabe celebrar como enseña: en comunidad.
A lo largo de los años, miles de historias se entrelazaron en sus aulas. Nombres que fueron alumnos y hoy son profesionales, docentes, padres. Recuerdos de guardapolvos, uniformes, exámenes, amistades que nacieron para siempre. Todo eso también es el San José.
Sostenido por el compromiso de sus docentes, el acompañamiento de las familias, la fe que lo guía y el esfuerzo colectivo, el Instituto sigue formando personas con mirada crítica, sensibilidad social y vocación de transformación.
Bajo la protección de San José y San Héctor Valdivieso, la institución renueva cada año su promesa fundacional: educar no solo para el conocimiento, sino para la vida.
Porque el San José no es solo un colegio. Es memoria, presente y futuro. Es identidad. Y, sobre todo, es ese lugar al que —aunque pasen los años— siempre se vuelve.


















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