Autoridades municipales y familiares participaron del reconocimiento a una mujer que dejó huella en la comunidad durante más de cinco décadas.
Hay personas que no necesitan monumentos para permanecer en la memoria de un pueblo. Les alcanza con el aroma de una cocina encendida, con el sabor compartido de una empanada recién hecha y con el cariño sembrado durante toda una vida. Así es la historia de Juliana Ramires, quien este jueves recibió un emotivo reconocimiento por parte de la Municipalidad de Luján.
El homenaje fue encabezado por el intendente Mario Romero, junto a la diputada Aida López, integrantes del Honorable Concejo Deliberante de Luján y el secretario de Gobierno y Hacienda, Juan Pablo Guanziroli.
En un acto cargado de emoción, se destacó la invaluable labor de Juliana durante 54 años de trabajo y dedicación en la comunidad, especialmente desde la cocina, donde supo conquistar generaciones enteras con sus recordadas y sabrosas empanadas.
Cada masa estirada, cada horno encendido y cada receta compartida fueron mucho más que tareas cotidianas: se transformaron en parte del patrimonio afectivo de Luján. Porque hay sabores que alimentan el cuerpo y otros que alimentan la memoria.
Durante el reconocimiento, Juliana estuvo acompañada por sus hijos, nietos y familiares, quienes compartieron una jornada atravesada por el orgullo, la gratitud y los recuerdos.
Desde el Municipio remarcaron que su compromiso, esfuerzo y trayectoria forman parte de la historia viva del pueblo. Y no es exageración: en localidades como Luján, donde la identidad se construye entre nombres propios y gestos sencillos, mujeres como Juliana son verdaderas guardianas del alma comunitaria.
Este jueves, Luján no solo homenajeó a una vecina. También abrazó una parte de sí mismo.





















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