La Justicia de San Luis condenó a Ricardo Adrián Rodríguez y Leandro Joel Oses por el crimen de la adolescente de 17 años ocurrido en La Toma en febrero de 2024. El tribunal consideró probado que el homicidio fue cometido para encubrir un ataque sexual previo.
A casi dos años del hecho que conmocionó a la provincia, la Justicia de San Luis dictó sentencia y condenó a prisión perpetua a Ricardo Adrián Rodríguez y Leandro Joel Oses por el femicidio de Zoe Pérez, la adolescente de 17 años asesinada en la localidad de La Toma.
El tribunal dio por acreditado que los acusados mataron a la joven para ocultar un abuso sexual con acceso carnal, bajo la calificación de homicidio criminis causa en concurso real con abuso sexual, y remarcó como agravantes la saña empleada y el aprovechamiento de la situación de vulnerabilidad de la víctima.
Durante el debate oral, la fiscalía reconstruyó una escena de extrema violencia. El fiscal Fernando Rodríguez sostuvo que Zoe intentó defenderse y escapar, pero fue reducida por ambos hombres, a quienes conocía y consideraba parte de su entorno. “La mataron para que no los denunciara”, afirmó al exponer las pruebas periciales, testimoniales y genéticas que resultaron determinantes.
El representante del Ministerio Público pidió que el caso fuera analizado con perspectiva de género y remarcó que las lesiones constatadas evidenciaron la violencia previa al homicidio. El tribunal estuvo integrado por las juezas María Eugenia Zavala Chacur y Adriana Lucero Alfonso, y el juez Fernando Julio De Viana.
El crimen que conmovió a La Toma
Según la investigación, el 19 de febrero de 2024 Zoe salió de su casa tras decirle a su madre que iría a ver un partido en el Club Pringles. Allí se encontró con Rodríguez y Oses y, luego de permanecer un tiempo en una plaza, los tres se dirigieron a la vivienda de uno de ellos.
En ese domicilio ocurrió el ataque. La adolescente sufrió una agresión sexual y, ante su resistencia y el riesgo de que el hecho fuera denunciado, los agresores decidieron terminar con su vida. El informe forense estableció que la muerte se produjo por asfixia mecánica: mientras uno la sujetaba, el otro utilizó un cordón para estrangularla.
Tras el crimen, los condenados intentaron encubrir lo sucedido. Rodríguez trasladó el cuerpo a una cama y, cuando el hermano de la víctima fue a buscarla al día siguiente, le aseguró falsamente que ya se había retirado. Horas más tarde fingió haber hallado el cadáver, buscando desviar la investigación.
Sin embargo, las cámaras de seguridad que mostraron a Zoe ingresar a la vivienda y nunca salir, sumadas a las huellas genéticas halladas en la escena, derrumbaron la coartada y condujeron a la acusación que ahora culminó con la pena máxima.
El fallo fue recibido por la familia y organizaciones sociales como un acto de justicia, aunque el dolor por la pérdida de Zoe sigue marcando a toda una comunidad que no olvida.





















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