La ciclista sanfrancisqueña disputará sus últimos Juegos Binacionales en categoría junior con un récord argentino reciente y la ilusión de sumar otra medalla para San Luis. Entre la pista del velódromo y los pasillos de la facultad de Farmacia, Bianca Tempestini cierra una etapa dorada antes de dar el salto a la élite del ciclismo nacional.
Hay despedidas que se viven con nostalgia, pero también con la certeza de que lo mejor está por venir. La de Bianca Tempestini es de esas. A sus 18 años, la ciclista nacida en San Francisco del Monte de Oro se prepara para su último baile en la categoría junior: los Juegos Binacionales de Integración Andina Cristo Redentor, que se disputarán del 10 al 15 de noviembre en la Región del Maule, Chile. Y lo hace como siempre lo hizo: con la camiseta de San Luis puesta, un récord argentino en las piernas y la ilusión intacta de escribir un final perfecto.
Un año de consagración
El 2025 será recordado como el año en que Bianca Tempestini dejó su huella imborrable en el ciclismo argentino. En el Campeonato Argentino de Pista disputado en el velódromo Vicente Alejo Chancay de San Juan, no solo se colgó la medalla de oro en persecución individual: rompió el récord nacional en la disciplina con un tiempo de 4’00″3 en los 3.000 metros. Un registro que marca el cierre brillante de su etapa junior y la consolida como una de las referencias del ciclismo femenino joven del país.
Pero los títulos no son novedad para ella. Bianca ya tiene medallas en los Juegos Evita y en ediciones anteriores de los Juegos Binacionales. Su nombre resuena en cada velódromo argentino, y su trayectoria ascendente la convirtió en un ejemplo para toda una generación de ciclistas que ven en ella la prueba viviente de que la constancia y el talento pueden llevar a cualquier parte.
“Voy con muchas chances y con la ilusión de traer una medalla para San Luis”, declaró Bianca días antes de viajar a Chile. “Son mis últimos Binacionales como junior, me encantaría llevarme una buena performance. Apunto siempre a lo mejor”.
La nostalgia del último baile
Para Bianca, estos Juegos tienen un sabor especial, agridulce. “Un poco de nostalgia”, reconoce. “Mis primeros juegos fueron en 2022 y tener nuevamente la oportunidad de representar a la provincia es muy lindo. Los Juegos Binacionales son la competencia más importante que tiene San Luis, así que estoy muy contenta y con muchas expectativas”.
En esta edición competirá en scratch, puntable, contrarreloj y ruta, aunque su corazón —y su mejor rendimiento— están en la pista. “El scratch es la que más me gusta”, confiesa con esa sonrisa que solo tienen quienes aman lo que hacen y saben hacerlo mejor que nadie.
Pedalear entre libros y cronómetros
Pero la vida de Bianca no transcurre solo sobre la bicicleta. Paralelamente a su carrera deportiva, cursa Farmacia en la Universidad Nacional de San Luis, y su rutina diaria es un malabarismo constante entre entrenamientos de alto rendimiento, competencias nacionales y las exigencias de una carrera universitaria.
“Ha sido súper difícil congeniar la facultad con el ciclismo, pero la universidad fue muy accesible para poder llevar las dos cosas”, cuenta. “Estoy muy agradecida con el decano de mi facultad, Sebastián Andújar, que siempre me apoyó con las asistencias y los permisos. Es difícil, pero no imposible. Hay que seguir”.
Su mensaje para otros jóvenes deportistas que enfrentan el mismo dilema es claro: “Se puede, aunque hay que dar el 100% en una y el 95% en la otra, pero si seguís, todo llega a un buen fin. Es muy difícil, pero no imposible”.
El acompañamiento que sostiene
En el camino hacia el alto rendimiento, Bianca no estuvo sola. Y lo sabe. “Quiero agradecer especialmente a Norte Puntano, que nos apoyó desde que éramos chicas y siempre estuvo cerca, visibilizando nuestro trabajo y nuestros logros. Ese acompañamiento es fundamental, porque una siente que no está sola, que hay gente que cree en vos y en lo que hacés”, expresó la ciclista con emoción.
Ese respaldo, sumado al apoyo de su familia y la universidad, fue clave para que Bianca pudiera sostener la doble exigencia sin renunciar a ninguno de sus sueños. Porque Bianca nunca eligió entre la bicicleta y los libros: eligió ambos, y demostró que es posible.
El futuro ya toca la puerta
Con la etapa junior llegando a su fin, Bianca ya tiene la mirada puesta en lo que viene. El próximo año competirá en la categoría sub 23/élite, y sus objetivos son tan ambiciosos como realistas: participar en un Campeonato Panamericano con la Selección Argentina, correr competencias por etapas como la Doble Bragado, San Francisco–Miramar o la Vuelta a San Juan —carreras que hasta ahora no pudo disputar por su edad—, y, si las estrellas se alinean, cumplir el sueño de estar en los Juegos Odesur.
“Llegar a la élite del ciclismo argentino es un paso más. El año que viene me gustaría participar en algún Campeonato Panamericano con la Selección, y también en competencias por etapas. Son carreras que siendo junior no podía correr, y ahora se me abre esa posibilidad”, explica con la naturalidad de quien sabe que los sueños grandes se construyen con pasos firmes.
Y agrega, casi como un susurro que se convierte en grito: “Ojalá se dé la chance de estar en los Juegos Odesur el año que viene. Es pensar muy en grande, pero sería increíble y es uno de mis objetivos”.
El último baile antes de volar
La historia de Bianca Tempestini es la de una joven que nunca renunció a nada. Ni a sus estudios, ni a su pasión, ni a sus sueños. Es la de una sanfrancisqueña que aprendió a pedalear en las sierras puntanas y hoy tiene su nombre grabado en el récord argentino. Es la de una atleta que entiende que el esfuerzo, la disciplina y la pasión son el combustible que mueve cualquier bicicleta, cualquier vida.
En noviembre, cuando dispute sus últimos Juegos Binacionales como junior, Bianca no solo cerrará un ciclo brillante: abrirá la puerta hacia algo más grande. La élite la espera, los Panamericanos suenan cerca, y San Luis tiene en cada una de sus pedaleadas una razón más para sentirse orgulloso.
Que la Región del Maule se prepare. Bianca Tempestini llega a su último baile junior con todo: récord argentino, hambre de medalla y la certeza de que esta despedida es, en realidad, el prólogo de una historia mucho más grande.
Porque cuando una campeona cierra una puerta, siempre lo hace para abrir otra. Y Bianca ya tiene las llaves de la élite en su bolsillo.


















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