En plena desesperación por la pirotecnia, un perro atravesó violentamente una ventana de vidrio durante la Navidad, resultando gravemente herido. El dramático episodio generó fuerte repercusión en redes sociales y reavivó el debate sobre el uso de fuegos artificiales en Quines, donde existe una ordenanza que lo prohíbe
“¿Felices fiestas? Vergüenza les debería dar”. Con estas palabras, cargadas de dolor e indignación, la proteccionista local Debí Barroso compartió en sus redes sociales el caso que conmovió a toda la comunidad: Max, un perro de familia, se arrojó por una ventana presa del terror que le provocó la pirotecnia durante la noche de Navidad.
La publicación fue compartida más de 300 veces, generando un intenso debate sobre las consecuencias del uso indiscriminado de fuegos artificiales y su impacto en los animales.
La Noche que se Convirtió en Pesadilla
Luci Floriani, dueña de Max, relató el dramático momento que le tocó vivir junto a su familia. “Hoy le tocó a MI FAMILIA, hoy le tocó a mi hija ver cómo al llegar a casa a buscar los regalos de Papá Noel nos encontramos con nuestro perro súper lastimado por la desesperación frente a la pirotecnia tirada en mi barrio”, expresó visiblemente angustiada.
Según su testimonio, ella no se encontraba en su hogar cuando comenzaron las detonaciones. “Nosotros no estábamos en casa cuando sucedió esto pero apenas empezaron a tirar pirotecnia fui a mi casa, ya que estaba a la vuelta, y me encontré con todo esto”, contó Floriani, quien nunca imaginó la escena que la esperaba.
Max, dominado por el miedo y la desesperación, intentó escapar del ensordecedor estruendo y se arrojó por una ventana de la vivienda, resultando con múltiples heridas en el rostro y el cuerpo.
Imágenes que Conmueven
Las fotografías que acompañan la publicación muestran la cruda realidad: Max recostado, envuelto en una manta, con visibles lesiones sangrantes. Las imágenes del animal herido conmovieron a cientos de usuarios en redes sociales, quienes expresaron su solidaridad con la familia y su rechazo al uso de pirotecnia.
“No les deseo a nadie lo que nosotros vivimos anoche”, escribió Floriani en su desgarrador descargo, dejando en claro el trauma que significó para toda la familia, especialmente para su hija, presenciar el sufrimiento de su mascota.
El Estado de Max
Actualmente, el animal ya cuenta con un collar isabelino y se encuentra bajo tratamiento veterinario, aunque continúa dolorido mientras sus heridas cicatrizan. “Max sigue muy dolorido y sus heridas siguen sangrando”, informó su dueña durante las primeras horas posteriores al incidente.
La recuperación será lenta, pero lo más importante es que Max está recibiendo los cuidados necesarios y se encuentra fuera de peligro.
Un Llamado a la Conciencia
Floriani reconoció que no buscaba la exposición mediática que tomó su caso, pero expresó su esperanza de que sirva para cambiar algo: “No busqué la visibilización que está teniendo pero espero que esto sirva para CONCIENTIZAR. ESTO NO PUEDE SEGUIR PASANDO”.
Por su parte, Debí Barroso utilizó su plataforma para cuestionar la falta de empatía durante las fiestas, recordando que no todas las familias viven estas fechas de la misma manera y que las celebraciones de algunos pueden convertirse en el infierno de otros, tanto humanos como animales.
Una Ordenanza que No Se Cumple
El caso de Max pone en evidencia una problemática recurrente: pese a que existe una ordenanza municipal que prohíbe el uso de pirotecnia en Quines, la normativa es sistemáticamente ignorada durante las fiestas. La falta de controles y sanciones efectivas convierte la prohibición en letra muerta, dejando a los animales y personas sensibles al ruido expuestos a situaciones de alto estrés y peligro.
El incidente reavivó la polémica sobre la venta ilegal y el uso de pirotecnia en la localidad, un tema que cada año genera tensiones en la comunidad. Mientras algunos defienden la tradición de los fuegos artificiales como parte inseparable de las celebraciones, historias como esta evidencian el alto costo que pagan los animales domésticos cuando las normas no se respetan.
La pregunta que resuena en las redes sociales es contundente: ¿realmente son felices fiestas para todos? Para Max y su familia, la respuesta es dolorosamente clara. Queda en la comunidad y las autoridades decidir si unos minutos de pirotecnia valen más que el bienestar de quienes no pueden expresar su terror con palabras, solo con actos de desesperación, y si una ordenanza municipal seguirá siendo simplemente un papel sin efecto real.


















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