El ex intendente, carpintero y funebrero dejó una huella imborrable en la comunidad. Teodoro Llanos falleció el 4 de enero de 1978, pero su nombre perdura en una calle de la localidad como símbolo de su legado.
Este 4 de enero se cumplen 47 años del fallecimiento de Teodoro Llanos, una figura clave en la historia de Quines. Su trayectoria de servicio y compromiso con la comunidad continúa siendo recordada con respeto y admiración.
Llanos, nacido en San Francisco del Monte de Oro, llegó a Quines en 1936 junto a su esposa Juana Romero. Fue padre de nueve hijos y se destacó como carpintero y funebrero, oficios que marcaron su vida laboral. Entre sus trabajos más recordados se encuentra la construcción del palco de la Fiesta de la Vendimia, un imponente escenario de tres niveles que evidenciaba su talento y dedicación al arte de la madera.
Más allá de su labor artesanal, Teodoro desempeñó roles fundamentales en la vida pública local. Fue Juez de Paz y Concejal, y en 1952 asumió como Intendente Municipal, cargo en el que dejó una profunda impronta de honestidad y servicio.
Su legado fue reconocido oficialmente en 2006, cuando el Honorable Concejo Deliberante de Quines decidió nombrar una calle en su honor. En la ordenanza se destaca su respeto y responsabilidad como servidor público, así como su participación activa en instituciones locales como el Club Atlético Unión Quinense y El Datilero.
Hoy, a 47 años de su partida, Quines sigue recordando con orgullo a Teodoro Llanos, un hombre que dedicó su vida al bienestar de su pueblo y cuyos valores perduran en la memoria colectiva.















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