Ningún nombre propio de la cultura se repitió tantas veces en las portadas de Norte Puntano como el de Roberto “Baroja” Agüero. En su cumpleaños, a partir de nuestras tapas, hacemos un recorrido por la vida de este artista quinense : desde el chico que dibujaba en los cuadernos de la escuela hasta el paisajista que hoy sube a los podios más importantes del país.
Hay artistas que pintan paisajes, y hay artistas que se convierten ellos mismos en parte del paisaje. Roberto Agüero, “Baroja” para todo Quines, pertenece a esta segunda categoría: cuesta imaginar la identidad visual del pueblo sin pensar en él, sin recordar que fue su mano la que diseñó el escudo que hoy representa a toda la comunidad.
Nació en San Juan capital el 23 de julio de 1969. Tenía apenas 6 años cuando, en 1975, llegó junto a sus padres a Quines, el lugar donde la familia decidió instalarse definitivamente y donde Baroja construiría, con los años, toda su vida. Cursó la primaria en la Escuela Nº 95 “Víctor Mercante”, egresando en 1981, y al año siguiente ingresó a la Escuela Agrotécnica “Juan Pascual Pringles”, donde en 1987 se recibió de Agrónomo General.
Pero desde muy chico, mucho antes de cualquier título, ya había una pasión que no pedía permiso: el dibujo. Sobresalía en las materias de Plástica, y esa inquietud lo llevó a formarse como ayudante del profesor Jorge Mitchel, maestro de artes plásticas, además de dar sus primeras clases particulares. En esos años también diseñó escenografías para el Festival Nacional del Mate, en ediciones de 1993, 1994, 1999 y 2004. El arte convivió siempre con la docencia: en 1989 inició el Profesorado de Educación de Enseñanza Media en Biología en la Escuela Nº 50 “Eulalio Astudillo”, recibiéndose en 1993.
El reconocimiento formal llegó en octubre de 2010, cuando el Honorable Concejo Deliberante de Quines lo declaró “Persona destacada en el arte de la pintura”. Poco después, representó a San Luis con el cuadro “El Muro el Otoño” durante los festejos del Bicentenario, expuesto en el Centro Cultural del Bicentenario, en pleno CABA.
Desde que nacimos como Diario, Norte Puntano fue testigo —y muchas veces cronista— de cada paso de su carrera. En 2020 le dedicamos su primera nota de cumpleaños, contando quién era este quinense por adopción. En 2021 compartió su testimonio en los documentales de Bitácora, como una de las voces referentes de la cultura local, y ese mismo año lo contratamos para prestar su arte para recibir a Francesca Floriani, la campeona mundial de pádel, con un mural que hoy sigue en pie en la Avenida Pringles.
En 2022 y 2023 su obra viajó: Salón de Arte San Luis, Salón Provincial de Artes Visuales, PotrerArt, muestras en Casa Mollo y en la Casa Cultural de Quines. En agosto de 2023 representó a la provincia en la BADA —Buenos Aires Directo de Artista—, codeándose con artistas de todo el país en La Rural, y ese mismo año la Cámara de Diputados de San Luis le rindió homenaje por su trayectoria: un reconocimiento que confirmaba, en la Legislatura, lo que en Quines ya se sabía hace tiempo.
Si hubo una etapa que consagró definitivamente su nombre, fue la que empezó en 2024 y se extendió durante todo 2025. Premio en Merlo, primer puesto en “Chañar Pinta en Primavera”, mención en Achiras, y la cima: el Primer Premio Nacional de Pintura Paisajística en Río Ceballos, Córdoba, en junio de 2025, siendo el único artista sanluiseño en el Encuentro Nacional de Pintores Paisajistas. No fue un logro aislado. Dos meses después llegó el segundo premio en “Trazos de Oro”, en La Carolina, valuado en dos gramos de oro en homenaje a la historia minera del pueblo. Y en diciembre, cerró el año con el tercer premio en el Encuentro Nacional de Colonia Caroya, Córdoba. Tres podios nacionales en seis meses: un año de consagración absoluta para un artista con más de tres décadas de trayectoria. Y en marzo de este 2026, la racha siguió con una Mención Especial en el Encuentro Internacional de Artistas Pintores “Esencia 2026”, en Cortaderas.
En enero de 2025, en medio de esta seguidilla de premios, Baroja cumplió otro sueño: abrió su propia galería en la esquina de 25 de Mayo y San José, en pleno Quines, donde hoy recibe a vecinos y visitantes de lunes a sábado. Ahí sigue dando clases de dibujo y pintura, tal como lo hizo desde joven, y ahí sigue, sobre todo, pintando. “Siempre estoy dibujando o pintando”, suele decir, con la naturalidad de quien no concibe la vida de otra manera.
Su obra, que empezó representando paisajes puntanos, hoy forma parte de colecciones públicas y privadas en Argentina y en países como Estados Unidos, Inglaterra, Dinamarca, Italia, España y Chile. Y sin embargo, pese a los reconocimientos nacionales e internacionales, Baroja nunca dejó Quines ni dejó de ser, ante todo, un vecino más: el que diseñó el escudo del pueblo, el que formó a nuevas generaciones en su propio taller, el que cada premio se lo dedica, de alguna manera, a su gente.
Repasar esta historia es repasar más de treinta años de trayectoria, pero también es repasar la historia reciente de Quines: cada portada que le dedicamos, cada podio, cada mención, fue de alguna manera un logro compartido con todo un pueblo que lo vio crecer, pintar y representarlo con orgullo por todo el país.
Hoy, en su cumpleaños, Norte Puntano quiere hacer lo que hace siempre que puede: contar la historia de quienes construyen la identidad de esta región. Y pocas historias representan tan bien ese espíritu como la de este artista que, con paciencia de maestro y ojos de poeta, convirtió el paisaje de su pueblo en el paisaje de toda la Argentina.
Feliz cumpleaños, Baroja. Gracias por pintarnos.
Te regalamos el recuerdo de algunas de las tantas veces que fuiste noticia y fuiste tapa en nuestro portal:
















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