Tenía 82 años y era una de las figuras más queridas y respetadas de Traslasierra. Educadora, dirigente y Ciudadana Ilustre de Villa Dolores, dejó una huella imborrable por su compromiso con los demás, su calidez humana y una vida dedicada al servicio de la comunidad
La comunidad de Villa Dolores y toda Traslasierra despiden con profundo pesar a Amalia Edith Benalal, una educadora excepcional cuya vida estuvo dedicada a abrir puertas, derribar barreras y tender puentes para quienes más lo necesitaban.
Falleció este viernes a los 82 años, dejando detrás de sí una historia marcada por la vocación de servicio, la sensibilidad social y un compromiso inquebrantable con la educación inclusiva. Su partida enluta a una región que la reconoció durante décadas no solo por su trayectoria profesional, sino también por su enorme calidad humana.
Hablar de Amalia Benalal es hablar de una mujer culta, inteligente y profundamente comprometida con su tiempo. Pero quienes la conocieron destacan, por encima de todos sus méritos, su sencillez. Nunca buscó protagonismos. Su mayor satisfacción estaba en el crecimiento de sus alumnos, en el acompañamiento a las familias y en la construcción silenciosa de oportunidades para quienes enfrentaban mayores desafíos.
Fue una de las impulsoras de la creación del Instituto de Reeducación Integral (IDRI) en 1972, institución que con el tiempo se transformaría en la actual Escuela Dra. Telma Reca de Acosta, pionera en educación especial en la región. Junto a otros docentes y profesionales trabajó incluso ad honorem para hacer realidad un proyecto que parecía imposible para la época, pero que terminaría cambiando la vida de cientos de niños, jóvenes y adultos.
Su visión fue adelantada a su tiempo. Cuando la inclusión educativa todavía no formaba parte de las políticas públicas ni del debate cotidiano, Amalia ya entendía que cada persona merecía una oportunidad, una escuela y un futuro. Esa convicción se convirtió en el motor de una tarea que desarrolló durante décadas.
Además de su labor educativa, tuvo una destacada participación sindical. Fue secretaria general de la Delegación San Javier de la Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba (UEPC), desde donde defendió la escuela pública y los derechos de los trabajadores de la educación, siempre con la misma coherencia y firmeza que caracterizaron toda su vida.
Sin embargo, los cargos y reconocimientos nunca definieron su verdadera dimensión. Quienes compartieron con ella una aula, una reunión o simplemente una conversación recuerdan su calidez, su capacidad para escuchar, su inmensa cultura general y ese don tan especial de hacer sentir importante a cada persona que tenía enfrente.
En 2017, la Municipalidad de Villa Dolores la distinguió como Ciudadana Ilustre, un reconocimiento que reflejó el cariño y el respeto que había cosechado en toda la comunidad. Pero probablemente su mayor legado no se encuentre en los diplomas ni en las distinciones, sino en las vidas que ayudó a transformar.
Su obra continúa viva en cada docente que encontró inspiración en su ejemplo, en cada familia que recibió su acompañamiento y en cada alumno que gracias a su esfuerzo pudo acceder a una educación más inclusiva y humana.
Hoy, Villa Dolores despide a una de sus mujeres más valiosas. Y aunque su ausencia deja un profundo vacío, su nombre permanecerá ligado para siempre a la solidaridad, la educación y la convicción de que una sociedad mejor se construye mirando primero a quienes más necesitan ser acompañados.
Porque hay personas que enseñan desde un pizarrón y otras que enseñan con toda una vida. Amalia Benalal fue una de ellas.















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