En una parada en su viaje rumbo a San Francisco del Monte de Oro, conversamos con Diego Cremonesi sobre la obra Sala de Espera, su trabajo junto a Pablo Rago y la importancia de acercar cultura a los pueblos del interior. Esta noche, desde las 21, se presenta en el Teatro Clara Chutún.
—Hola, Diego. Gracias por este rato en medio del viaje. ¿Cómo te sientes al llegar a una localidad como San Francisco del Monte de Oro?
—Me genera mucha satisfacción. Es evidente que las comunidades pequeñas no tienen el mismo acceso a la cultura que las grandes ciudades, así que poder llevar lo que uno hace a localidades que no tienen este contacto tan habitual para mí es una satisfacción enorme.
—Para quienes aún no la conocen, ¿cómo describirías la obra Sala de Espera y qué sensaciones esperan generar en el público?
—Sala de Espera es una obra escrita y dirigida por Nicolás Repetto. Habla sobre la amistad, la vida y la muerte. Todo partiendo de algo que le sucedió a él con un amigo que perdió y eso le empezó a disparar un montón de preguntas y pensamientos que se fueron traduciendo en un texto. Este texto lo visualizó como una obra de teatro y nos convocó a Pablo y a mí. El protagonista descubre que ha muerto y se reencuentra en un limbo con su mejor amigo que había fallecido hace unos años. Queremos que el público ría, pero también que se vaya reflexionando. La trama es sencilla y profunda a la vez. Los diálogos se convierten en espejos donde los espectadores pueden reconocerse, más allá de la edad o el lugar de origen.
—La obra combina momentos de risa con instantes muy hondos. ¿Cómo trabajan esos contrastes en escena?
—El desafío es que los personajes resulten creíbles. Y creo que sucede. El teatro tiene esa magia de generar una conexión única entre actores y público. Si logramos que se sumerjan en la historia, la emoción fluye sola.
—¿Y cómo es compartir escenario con Pablo Rago? Creo que hay pocos artistas tan queridos para nuestra generación como Pablo Rago… Sé que trabajaste en cine, como es trabajar en teatro
—Este trabajo nos acercó mucho más. Trabajar con Pablo bärbaro. Es un actor excelente, una gran persona. Además, su humildad y profesionalismo hacen que todo sea más fácil y disfrutable. El teatro genera vínculos humanos y artísticos profundos, distintos a los del cine o la televisión.
—En tiempos donde la cultura enfrenta tantos desafíos, ¿qué papel le das al teatro en las comunidades?
—El teatro es una necesidad expresiva y artística. La cultura tiene que tener apoyo para que se desarrolle. Desde siempre estuvo ligado a contar historias y a reflejar lo que las comunidades sienten y viven. Creo que, frente a los avances tecnológicos, el teatro sigue siendo un espacio vital porque mantiene un contacto real, humano. Y para nosotros los actores, las actrices, los trabajadores de la cultura, va a ser siempre un espacio de resistencia y de resiliencia.
—Esta noche se van a encontrar en San Francisco con un hermoso teatro y una localidad que los espera con los brazos abiertos.
—Estoy muy entusiasmado, muy contento. Sé de la gratitud de la gente de San Francisco porque nos lo ha hecho saber, del entusiasmo de que vayamos. La función viene muy bien vendida, así que me parece que va a ser una noche hermosa. Ahora en poquitas horas estaremos por ahí.
HOY 21:00HS












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