La institución quinense celebra un nuevo aniversario este 5 de mayo, atravesada por su rica historia y un presente que la encuentra nuevamente en la máxima categoría del fútbol del norte puntano.
Hay historias que no se explican solo con resultados. Se sienten. Se transmiten. Se heredan. El Club Social y Deportivo Barrio Estación cumple este 5 de mayo 51 años de vida y lo hace como mejor sabe: con la frente en alto, con su gente detrás y con la certeza de haber vuelto al lugar que le pertenece.
Fundado en 1975, el ferroviario nació desde el corazón del barrio y con el paso del tiempo se convirtió en uno de los grandes emblemas deportivos de Quines y de toda la región. Su historia está hecha de nombres propios, de tardes interminables en el “Pedro Soria” y de generaciones que encontraron en sus colores un sentido de pertenencia.
Como todo grande, también conoció las caídas. Momentos difíciles que pusieron a prueba su esencia. Pero Estación tiene algo que no se negocia: la capacidad de levantarse. Y el último año fue la muestra más clara.
Después del golpe que significó perder la categoría, la “Maquinita” reaccionó como marcan sus raíces. Con carácter, con convicción y con fútbol. Se consagró campeón de la Primera B y selló su regreso a la máxima división de la Liga del Norte Puntano, demostrando que su lugar nunca dejó de estar allí.
Ese recorrido reciente dialoga con su historia más profunda: la de dirigentes que construyeron desde abajo, la de ídolos que dejaron huella y la de una hinchada que nunca soltó la mano. Porque Estación no es solo un club, es una identidad que se respira en cada rincón del barrio.
Hoy, a 51 años de su fundación, el festejo no es solo por el tiempo transcurrido. Es por todo lo vivido. Por cada lucha, cada logro y cada regreso.
Porque en Quines hay una verdad que no cambia con los calendarios: cuando Estación se pone en marcha, todo un barrio avanza con él.
Foto: Archivo El Amateurs


















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