Con 41 años de historia, la Escuela Técnica N° 31 “Profesor Víctor Saá” sigue siendo mucho más que una institución educativa: es una parte viva de la identidad quinense, un semillero de técnicos y una escuela profundamente comprometida con su comunidad.
Hay escuelas que se recuerdan por sus edificios. Otras, por sus nombres. Pero hay instituciones que logran algo mucho más difícil: quedarse para siempre en la memoria afectiva de un pueblo. La Escuela Técnica N° 31 “Profesor Víctor Saá” pertenece a ese grupo. Este 8 de mayo celebra 41 años de vida institucional y Quines vuelve a abrazar una historia que ya siente propia.
La Técnica 31 no solo formó generaciones de estudiantes: formó trabajadores, profesionales, emprendedores y vecinos comprometidos con su comunidad. Detrás de cada “guardapolvo azul” de ayer, detrás de cada alumno de hoy, hay historias de esfuerzo, de compañerismo, de madrugadas frías camino a clases, de talleres llenos de proyectos y de docentes que dejaron huellas imborrables.
La institución fue fundada en 1985, aunque sus raíces se remontan a la antigua Escuela Profesional N° 7 “Crucero A.R.A. General Belgrano”, antecedente de la ex EPET N° 8 “Profesor Víctor Saá”. Desde aquellos primeros años, la escuela nació con una misión clara: brindar formación técnica y abrir oportunidades para los jóvenes del norte puntano.
Con el tiempo, aquella idea inicial fue creciendo hasta transformarse en una de las instituciones educativas más emblemáticas de la región. En 1990 tuvo su primera promoción de Técnicos en Mecanización Agropecuaria y, apenas tres años después, inauguró el edificio que hoy forma parte inseparable del paisaje educativo quinense.
Pero la Técnica nunca se limitó únicamente a enseñar contenidos. La escuela supo construir una fuerte presencia comunitaria, participando activamente en proyectos solidarios, actividades sociales, ferias, actos, campañas y propuestas que la vinculan permanentemente con la realidad del pueblo. Esa conexión constante con la comunidad es una de las razones por las que la institución mantiene un enorme reconocimiento social.
Actualmente, la escuela cuenta con una importante matrícula y continúa apostando a la educación técnica como herramienta de transformación. Sus talleres siguen siendo espacios donde se mezclan aprendizaje, creatividad y vocación, mientras nuevas generaciones comienzan a escribir su propia historia entre herramientas, planos y proyectos.
Desde hace años, la institución es dirigida por el profesor Carlos Alberto Acri, referente de comprometida labor y una de las figuras más identificadas con el crecimiento y fortalecimiento de la escuela.
A lo largo de estas cuatro décadas, cientos de egresados llevaron el sello de la Técnica 31 mucho más allá de Quines. Muchos hoy forman parte del desarrollo productivo de la región, trabajando en empresas, talleres, emprendimientos o continuando estudios superiores, siempre con el orgullo de haber pasado por la Técnica.
En las últimas horas, desde las redes oficiales de la institución compartieron un mensaje cargado de emoción: “Son 41 años educando, creciendo y construyendo futuro junto a toda esta gran comunidad que nos llena de orgullo”.
Y quizás esa frase resuma perfectamente lo que significa la Técnica 31 para Quines. Porque no es solo una escuela. Es memoria colectiva, identidad, pertenencia y futuro.
Hoy, al cumplir 41 años, la emblemática institución vuelve a demostrar que hay lugares donde la educación trasciende las aulas y se convierte en parte de la historia de un pueblo entero.

















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