Luis y Marcelo Floriani representan al norte puntano en el Mundial Máster de Mountain Bike en Chile. Con experiencia, constancia y el impulso de su gente, buscarán dar un salto de calidad en una cita que reúne a los mejores del mundo.
Hay historias que no necesitan estridencias para hacerse notar. Se escriben a fuerza de pedal, de sacrificio silencioso y de metas que siempre están un poco más allá. Así llegan los mellizos, Luis y Marcelo, Floriani a una nueva cita internacional: el Mundial Máster de Mountain Bike que se disputa en Nevados de Chillán, en Chile.
Los mellizos quinenses vuelven a ponerse el dorsal en un escenario de máxima exigencia, donde la montaña no perdona y cada segundo se pelea como si fuera el último. No es la primera vez que pisan este tipo de competencias: ya supieron medirse en mundiales anteriores, dejando su huella entre los mejores tiempos. Pero esta vez, el desafío tiene otro sabor. Es continuidad, pero también es ambición.
En la categoría Máster B2 (45 a 49 años), los Floriani buscarán dar ese salto que siempre queda latente: meterse definitivamente en los puestos de vanguardia. Saben lo que es competir contra la élite, conocen el ritmo, la estrategia y la dureza de estos circuitos, donde la técnica y la resistencia van de la mano en cada subida y cada descenso.
El circuito chileno, enclavado en plena Cordillera de los Andes, propone un recorrido tan imponente como desafiante: senderos naturales, tramos técnicos, desniveles constantes y un entorno que obliga a mantener la concentración al máximo. Allí, donde el aire es más fino y el margen de error es mínimo, los quinenses volverán a dejar su marca.
Llegan a esta cita tras un arranque de temporada más que alentador. A principios de mes, en el Desafío al Monte de Oro, dominaron su categoría con autoridad, ocupando el primer y segundo puesto, una señal clara de que el trabajo viene dando frutos y que el nivel está a la altura del reto internacional.
Detrás de cada carrera hay mucho más que dos bicicletas en movimiento. Hay familias que acompañan, amigos que empujan desde lejos y sponsors que hacen posible cada viaje. Los Floriani lo saben y lo destacan: este presente también es colectivo.
El domingo, cuando llegue la hora de largar, no solo estarán representando a sí mismos. En cada pedaleo irá Quines, su gente y ese espíritu que no se negocia: el de seguir avanzando, aun cuando el camino se empine. Porque en la montaña, como en la vida, los que persisten son los que terminan escribiendo la historia.



















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